importante puesto directivo dentro de la compañía. También facilité que su madre, Estela, obtuviera un cargo como asesora externa.
Ellos creían que todo lo habían logrado gracias a su talento.
Con salarios elevados, bonos generosos y privilegios exclusivos —todos autorizados por mí sin que lo supieran—, comenzaron a enriquecerse rápidamente. Compraron una gran casa, autos de lujo y adoptaron una vida llena de comodidades.
Pero mientras crecían sus cuentas bancarias… también crecía su soberbia.
El día en que me humillaron
Todo cambió cuando estaba embarazada de siete meses.
Una noche,