PARTE 2: EL PLAN PERFECTO

que supuestamente ya no existía.

A la mañana siguiente llamé a Margaret Sullivan, una abogada especializada en asuntos familiares y patrimoniales.

Le conté todo.

Escuchó sin interrumpirme.

Después hizo una pregunta.

—Carol, ¿conservas los documentos de la herencia de tu padre?

—Creo que sí.

—Tráelos. Y no firmes nada nuevo que Mark te presente.

Aquella tarde revisamos las carpetas antiguas.

Margaret encontró una referencia a un fideicomiso familiar.

Sus beneficiarios éramos Daniel y yo.

Pero alguien había estado administrándolo durante años.

Mark.

—Carol, necesitamos verificar estas operaciones —dijo Margaret—. Podría