dormir
Aquella noche dormí en el sillón junto a su cama mientras uno de los trabajadores sanitarios permanecía en la planta baja. A la mañana siguiente, papá fue trasladado al hospital. Su tratamiento duró varias semanas, pero tuvo éxito.
Un año después, colocamos otro pastel de chocolate sobre la mesa de la misma cocina. Papá ya se sentía bien de nuevo. Cuando tomé el cuchillo, se acercó, me besó en la mejilla y me susurró:
—Esta noche dormirás en tu propia habitación. Pero mañana pasaremos todo el día juntos.
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