negativo urgente! —gritó la doctora de guardia, Carmen, mientras Lupita, la enfermera, corría a revisar los inventarios.
Lupita regresó pálida y se topó de frente con el Dr. Garza, que ya iba de salida, ajustándose su abrigo de marca.
—Doctor Garza, no tenemos O negativo en el banco. ¡El paciente se nos va, necesitamos pedir autorización para un traslado de sangre de otro hospital ya! —suplicó Lupita.
Garza miró al anciano desde lejos, con una mueca de asco.
—¿Quién es ese? ¿Trae seguro? ¿Familia?
—Es… es un indigente, doctor. No