idea de que esa decisión desataría la venganza más grande y cambiaría mi destino para siempre. Tienen que leer la parte 3 para creerlo…
PARTE 3
La sala de urgencias se sumió en un silencio tenso, solo roto por el pitido errático del monitor cardíaco conectado al anciano. Lupita me miró con las manos temblorosas.
—Valeria, ¿estás loca? —me susurró, mirando hacia la puerta por si alguien nos vigilaba—. La transfusión directa está prohibidísima. Si nos cachan, Garza no solo nos va a correr, nos puede meter a la cárcel