El día que salí de prisión bajo libertad condicional, nadie de mi familia fue a buscarme. Mi esposo vivía con mi propia hermana, así que compré una casa barata donde una anciana tenía derecho a quedarse de por vida. “No pienso irme”, me advirtió.

registros muestran que ciertos archivos fueron modificados desde cuentas vinculadas al área financiera que dirigía tu hermana —explicó Gabriela.

Sentí que me faltaba el aire.

Pero aquello no era todo.

También habían recuperado correos electrónicos entre Ricardo y Patricia.

Uno decía:

«Mariana estará fuera el jueves. Aprovecha para sacar los pagos antes de que regrese».

Otro, enviado por mi hermana, respondía:

«Ya hablé con Julián. Él dirá que recibió las órdenes directamente de ella. También voy a encargarme de los archivos».

Julián era el gerente de compras que había declarado