contra mí.
—¿Entonces organizaron todo? —pregunté.
—Hay indicios muy graves —respondió Gabriela—. Pero todavía debemos demostrar quién hizo cada cosa.
Regresé a casa sintiendo una mezcla de esperanza y horror.
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Aquella misma noche encontré debajo de la puerta un sobre blanco.
Adentro había una hoja con una frase:
«Ya perdiste tres años. No cometas el error de perder lo poco que te queda».
Mercedes cerró inmediatamente el portón.
Fotografié la amenaza y se la envié a Gabriela.
A la mañana siguiente, la abogada volvió a