antes de que mis derechos fueran restablecidos legalmente.
Los meses siguientes estuvieron llenos de audiencias y decisiones.
Finalmente recuperé el control de la empresa y parte de los activos que habían desviado.
Otros bienes requirieron litigios adicionales.
No recuperé todo de golpe.
Tampoco fingí que nada había ocurrido.
Cuando volví a dirigir una junta de trabajadores, varias personas bajaron la mirada.
—No voy a castigar a quienes creyeron en una sentencia que parecía legítima —les dije—. Pero jamás permitiré que alguien vuelva a falsificar documentos o utilizar esta empresa para