El día que mi esposo me em-pu-jó em-ba-razada, dejé de esperar que algún día me amara

—Entonces tenemos que movernos rápido.

—¿Por qué?

—Porque una vez informado, puede intentar utilizar custodia o reconciliación para retrasar el proceso.

Sentí frío.

—¿Puede impedir que me divorcie?

—No para siempre.

—¿Puede impedir que me vaya?

—No.

Eso fue importante.

Nadie podía obligarme a quedarme.

—Quiero pedir el divorcio.

Julian asintió.

—¿Por infidelidad?

—Sí.

—¿Tiene pruebas?

—Una fotografía.

—¿Algo más?

—Lo vi con mi hermana.

—¿Puede demostrar relación sexual?

—No.

—Entonces no dependa solo de eso.

Saqué el informe del hospital.

Julian lo leyó.

Su expresión cambió.

—¿Él provocó esta