Llevaba el traje arrugado.
—¿Una discusión?
—Sabes a qué me refiero.
—No.
—Lo de Chloe.
—Ah.
—Te expliqué muchas veces que entre ella y yo…
—No me explicaste nada.
—No hay necesidad de convertir esto en un escándalo.
Lo miré.
—Quiero divorciarme.
—No.
—No te estoy pidiendo permiso.
Su mandíbula se tensó.
—Evelyn.
—Adrian.
—Tres años.
—Exacto.
—¿Los tiras por una pelea?
—No.
Sonreí.
—Los dejo después de tres años de entender que estaba casada sola.
—Eso es dramatismo.
Antes aquella palabra habría provocado lágrimas.
Ahora solo cansancio.
—Bien.
Intenté