El día que mi esposo me em-pu-jó em-ba-razada, dejé de esperar que algún día me amara

hablar.”

“No firmaré.”

“No puedes desaparecer así.”

“Si estás enfadada, vuelve y solucionamos esto.”

Finalmente:

“Chloe no es la razón de nuestro matrimonio.”

Leí esa frase varias veces.

Después llegó otra.

“Yo elegí casarme contigo.”

No respondí.

Porque elegir casarse con alguien no es lo mismo que elegirlo cada día.

10. El embarazo se vuelve un secreto difícil
Las semanas pasaron.

Mi abdomen todavía no se notaba demasiado.

Pero las náuseas empeoraron.

Julian sabía.

Daniel.

Rachel.

Nadie más.

Me mudé a un apartamento que había pertenecido a mi abuelo.

Estaba