Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

Aquella frase me dejó quieta.

—No entiendo.

—Cada vez que hablábamos, tú decías: “Bruno está ocupado”, “Gabriel anda liado”, “Sofía está pasando por algo”, “Adrián tiene mucho trabajo”. Siempre estabas explicando por qué los demás no estaban.

Bajé la mirada.

Laura continuó:

—Nunca escuché a ninguno explicar por qué tú faltabas.

No supe qué decir.

Me ofreció el trabajo esa misma tarde.

Acepté.

No se lo conté inmediatamente a Adrián.

No por venganza.

Por cansancio.

Sabía lo que ocurriría.

Me diría:

“Qué bien”.

Después preguntaría cuánto iba a ganar.

Luego