Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

Adrián está preocupado”.

No “te hemos dejado sola”.

Yo estaba sensible.

«Estoy bien», repetí.

Sofía mandó un corazón.

«No te encierres. Sabes que nos tienes».

Leí aquello sentada en el suelo de mi dormitorio, rodeada de cajas.

“Sabes que nos tienes.”

Tuve ganas de preguntarle:

¿Dónde?

¿Dónde los tenía?

¿En la cena donde yo fui fotógrafa?

¿En la acera frente a mi antigua oficina?

¿En mi propio novio corriendo a montarte muebles mientras me dejaba sola?Organizar Boda

No escribí nada.

Bloqueé el teléfono.

El lunes recibí el contrato definitivo