qué hora vuelvo.
—Vale.
Llegó la noche.
A las siete, Sofía escribió al grupo.
«¿Alguien tiene ganas de cenar? He tenido un día horrible».Ver calendarios
Adrián:
«Voy».
Bruno:
«Yo también».
Gabriel:
«Dame media hora».
Miré el chat.
Esperé.
No sé qué esperaba exactamente.
Quizá un milagro.
A las nueve me llegó un mensaje de Adrián.
«Sofi está fatal. Llegaré tarde».
Respondí:
«Hoy cumplimos cuatro años».
Los tres puntos aparecieron.
Desaparecieron.
Volvieron.
«Mierda».
Después:
«Elena, perdóname».
No respondí.
Me llamó.
Dejé sonar el teléfono.
Volvió a llamar.
A la tercera