Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

Nunca decidiste conscientemente hacerme daño. Simplemente yo nunca estaba lo bastante arriba en tu lista como para que pensaras en mí primero.

—Eso es absurdo.

—El día que recogí mis cosas de la oficina prometiste venir.Ver calendarios

—Ya te expliqué…

—Pensabas que Bruno iría.

—Sí.

—Bruno pensaba que tú irías.

—Exacto.

—Gabriel pensaba que alguien lo solucionaría.

—Sí.

—Y los tres estabais en casa de Sofía.

Adrián calló.

—No fue una emergencia, Adrián. Estabais montando una estantería.

—Ella acababa de mudarse.

—Yo acababa de perder mi trabajo.

Se hizo