Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

silencio.

—No puedes terminar cuatro años por una estantería.

—No estoy terminando cuatro años por una estantería.

Lo miré.

—Los estoy terminando por cuatro años.

Aquello lo dejó inmóvil.

—¿Terminar?

—Sí.

—¿Estás rompiendo conmigo?

—Sí.

La palabra salió tranquila.

Tan tranquila que incluso yo me sorprendí.

Adrián se rio una vez, sin humor.

—No.

Fruncí el ceño.

—¿No?

—No puedes decidir algo así sin hablar conmigo.

—Puedo.

—Somos dos personas en esta relación.

—Para seguir, sí. Para terminar, basta con una.

Su cara se endureció.

—Esto es por Sofía.

—No.