Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

—Claro que sí.

—No.

—Siempre te ha molestado nuestra amistad.

—Llevamos diez años siendo amigas.

—Entonces explícame por qué ahora de repente…

—Porque me cansé.

—¿De qué?

Me levanté.

—De ser la persona que todos recuerdan después.

—Yo no hago eso.

—Lo haces todo el tiempo.

—Dame ejemplos.

Casi me reí.

—¿De verdad quieres que haga una lista?

—Sí.

—Mi ascenso del año pasado.

—¿Qué pasa con eso?

—No hicimos nada porque a Sofía le dolía el estómago.

—Estaba enferma.

—Tenía gastritis.

—Eso duele.

—También me dolió perder el trabajo.