Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

—Elena…

—Mi cumpleaños hace dos años.

Frunció el ceño.

—Fuimos a cenar.

—Porque yo reservé.

—¿Y?

—Llegaste cuarenta minutos tarde porque Sofía necesitaba que la acompañaras a comprar un regalo para su madre.Ver Canastillas

Guardó silencio.

—La Navidad pasada.

—¿Ahora qué?

—Dijiste que pasaríamos el día veinticuatro solos. Sofía terminó con Marcos y los cuatro acabasteis en nuestra casa.

—Estaba destrozada.

—Yo también he estado destrozada.

—No puedes comparar.

Sonreí.

—Exactamente.

—¿Qué?

—Nunca se puede comparar. Porque cuando le pasa a Sofía es importante y cuando me pasa a