Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

quiero intentarlo.

—Lo sé.

—Puedo hacerlo mejor.

—Tal vez.

—Entonces dame la oportunidad.

Sentí una tristeza enorme.

—Adrián, no quiero pasar los próximos años comprobando si ahora sí te acuerdas de mí.

Bajó la mirada.

—Te quiero.

—Yo también te quise mucho.

—¿Quisiste?

No contesté.

El altavoz anunció mi tren.

Adrián me abrazó.

Al principio mantuve los brazos abajo.

Después lo abracé también.

Cuatro años no desaparecen porque hayas entendido que debes irte.

—Lo siento —susurró.

—Yo también.

Me separé.

Caminé hacia el control.

No miré atrás hasta después de