pasar.
Adrián seguía allí.
Por primera vez en años, era él quien se había quedado esperando mientras yo me alejaba.
Barcelona fue difícil.
Eso es importante.
No quiero convertir mi salida en una historia donde todo mejoró en cuanto subí al tren.
Mi primer apartamento temporal era pequeño.
No conocía a nadie fuera de Laura.
El trabajo me quedaba grande durante las primeras semanas.
Había herramientas nuevas.
Procesos distintos.
Un director italiano que hablaba tan rápido en las videollamadas que la mitad del tiempo yo asentía sin estar segura de