incómodo.
—Estás aquí.
—Sí.
—No dijiste nada.
—No pensé que tuviera que hacerlo.
—Podríamos vernos.
—Tengo bastante lío.
Asintió.
—Claro.
Hubo un silencio.
—Te echo de menos.
Aquello me sorprendió.
—Yo también.
Porque era verdad.
Echar de menos a alguien no significa que debas volver a la relación que tenías con esa persona.
Gabriel respiró.
—La hemos cagado contigo.
No respondí.
—Al principio pensé que estabas exagerando.
—Lo sé.
—Después Adrián dejó de venir a casi todos los planes.
—¿Por mí?
—En parte.
Miró un libro que tenía en la