Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

mano.

—Una noche discutimos.

—¿Por qué?

—Porque Sofía pidió que la ayudáramos con una presentación y Adrián dijo que no.

Casi sonreí.

—Eso sí es nuevo.

—Bruno se enfadó. Le dijo que estaba cambiando todo por una ruptura.

—¿Y Adrián?

—Dijo: “Tal vez llevamos años cambiándolo todo por Sofía”.

Me quedé callada.

Gabriel continuó:

—Nos sentó fatal.

—Imagino.

—Pero después empezamos a recordar cosas.

—¿Qué cosas?

—Tu cumpleaños.

Tu ascenso.

La vez que estuviste enferma y ninguno fue porque Sofía había organizado una escapada.

Se frotó la nuca.

—Muchas.

Sentí