Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

de él?

—No sé.

—Sofía.

—Quizá durante un tiempo.

Sentí algo frío.

—¿Y cuando empezamos a salir?

—Me dolió.

—Nunca dijiste nada.

—¿Qué iba a decir?

—La verdad.

—Habría perdido a los dos.

—En cambio…

No terminé.

Ella sí.

—En cambio dejé que él siguiera cuidándome.

Asentí lentamente.

—Sí.

—No me acosté con él.

—No te he preguntado eso.

—Pero sé que lo pensaste.

—Alguna vez.

—Nunca pasó.

La creí.

Curiosamente no me importaba demasiado.

El problema nunca había sido sexo.

—¿Por qué me cuentas esto ahora?

Sus ojos se