llenaron.
—Porque cuando te fuiste, me quedé con todo lo que pensaba que quería.
Tragué saliva.
—¿Qué significa eso?
—Los chicos seguían pendientes de mí. Al principio.
Se rio sin alegría.
—Pero ya no se sentía bien.
—Porque sabías el precio.
—Sí.
Bajó la cabeza.
—Y porque Adrián me miraba como si yo tuviera la culpa de haberte perdido.
—No la tienes tú sola.
—Pero tengo parte.
No respondí.
—Una vez me preguntaste por qué nunca decía que no cuando todos dejaban sus cosas por ayudarme.
—Sí.
—Porque me gustaba.