enemiga que nunca había existido del todo.
A veces las relaciones no se rompen porque una persona sea cruel.
Se rompen porque dos personas permiten durante demasiado tiempo una dinámica que daña a una de ellas.
Reconocerlo no obliga a reconstruir.
Solo permite cerrar sin odio.
Bruno tardó más.
Él estaba enfadado conmigo.
Me lo dijo directamente.
—Desapareciste.
Hablamos por videollamada en marzo.
—Me fui a trabajar.
—Sabes a qué me refiero.
—Sí.
—Podrías habernos dado una oportunidad de arreglarlo.
—Os di años.
—No sabíamos que había un problema.
—Ese