la hago.
Los cuatro se quedaron mirándome.
Me di cuenta demasiado tarde.
Gabriel negó.
—Ni se te ocurra.
Una camarera pasó.
Bruno la llamó.
—¿Puede hacernos una foto a los cinco?
Sentí una presión extraña en el pecho.
Nos colocamos juntos.
Sofía a mi lado.
Gabriel detrás.
Bruno haciendo una tontería.
Adrián al otro extremo.
La camarera tomó varias fotos.
—¿Otra?
Gabriel dijo:
—Sí. Por si alguien sale con los ojos cerrados.
Todos reímos.
Cuando nos sentamos, Sofía miró la imagen.
—Esta está bonita.
Giró el teléfono hacia mí.
Cinco