Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

la hago.

Los cuatro se quedaron mirándome.

Me di cuenta demasiado tarde.

Gabriel negó.

—Ni se te ocurra.

Una camarera pasó.

Bruno la llamó.

—¿Puede hacernos una foto a los cinco?

Sentí una presión extraña en el pecho.

Nos colocamos juntos.

Sofía a mi lado.

Gabriel detrás.

Bruno haciendo una tontería.

Adrián al otro extremo.

La camarera tomó varias fotos.

—¿Otra?

Gabriel dijo:

—Sí. Por si alguien sale con los ojos cerrados.

Todos reímos.

Cuando nos sentamos, Sofía miró la imagen.

—Esta está bonita.

Giró el teléfono hacia mí.

Cinco