Perdí mi trabajo y nadie respondió; diez minutos después todos celebraban el ascenso de mi mejor amiga

te pidió que lo recogieras.

—Sí.

—Es horrible.

—Ahora da un poco de risa.

—A mí todavía me da vergüenza.

—No necesitas cargarlo para siempre.

—¿Tú ya no?

Pensé en ello.

—No.

Y era verdad.

No había dejado de doler porque todos se disculparan.

Había dejado de doler porque ya no necesitaba que el pasado ocurriera de otra manera.

Si aquella noche alguien me hubiera llamado después de mi mensaje…

Si Adrián hubiera llegado a casa y me hubiera abrazado…

Si Bruno hubiera ido a recoger mis cajas…

Si Gabriel