donación?
Joaquín negó inmediatamente.
—Jamás. Esta casa es para Pilar mientras viva.
Mi madre comenzó a llorar.
—Sergio dijo que necesitábamos ponerla a su nombre para evitar problemas con Hacienda.
Laura cerró lentamente su computadora.
—No firméis absolutamente nada hasta que revisemos los documentos.
Mi padre me miró.
—Álvaro, hay algo que tampoco te hemos contado.
Sentí que el corazón se me detenía.
—¿Qué sucede?
Joaquín bajó la cabeza.
—Sergio nos amenazó con llevarnos a una residencia si no obedecíamos.
Aquella noche, Sergio regresó.
Al verme sentado junto a mis