comprender cada documento que debía firmar.
Antes habría temido parecer desconfiada. Ahora sabía que una relación profesional sana soporta preguntas. Conservé parte del patrimonio invertido, organicé una reserva personal y revisé todas mis autorizaciones. Nadie podía actuar en mi nombre únicamente por ser familia. Esa frase habría parecido fría a la Claire de años atrás. A la mujer en la que me había convertido le parecía simplemente
sensata.
También creé un pequeño fondo en memoria de papá para facilitar asesoramiento jurídico y financiero independiente a personas que sufrían