que había abandonado durante la enfermedad de
papá y la crisis matrimonial. Volví a nadar dos mañanas por semana y retomé cenas con amigas. No eran gestos simbólicos para demostrar que estaba bien. Eran horas normales que volvían a pertenecerme.
Parte 8
Un año después del funeral, la sucesión estaba casi resuelta. El dinero que al principio parecía ocupar el centro de toda la historia había perdido gran parte de su significado emocional. Recibí activos importantes, pero no hice nada espectacular. Contraté asesoramiento financiero y jurídico independiente y pregunté hasta