sueldo que le correspondía.
María intentó dialogar, recordándoles los años que había dedicado al cuidado de su padre, pero nadie quiso escucharla. Salió de aquella vivienda con una valija, algunos recuerdos y la amarga sensación de que una década de esfuerzo había quedado reducida a nada.
Durante los días siguientes buscó dónde quedarse mientras intentaba reorganizar su vida. Pensó varias veces en iniciar un reclamo, aunque el desgaste emocional era tan grande que decidió esperar. Creía que nunca volvería a cruzarse con aquella familia.
Sin