por el anciano pocos meses antes de su fallecimiento.
En ella reconocía que nunca había sabido demostrar afecto, pero aseguraba que la cuidadora había sido la única persona que permaneció a su lado sin esperar nada a cambio. También confesaba que había visto cómo sus propios hijos se alejaban con el paso de los años mientras ella seguía allí, acompañándolo cada día.
Junto a la carta había un documento firmado ante escribano donde el hombre dejaba establecido que María debía recibir una importante suma de dinero