como agradecimiento por su dedicación, además de todos los salarios pendientes que pudieran corresponderle.
Los hijos quedaron completamente sorprendidos. Ninguno conocía la existencia de ese documento.
Avergonzados por la forma en que la habían tratado, le pidieron disculpas. Comprendieron que habían juzgado la situación demasiado rápido y que su padre, a su manera, había querido recompensar a la persona que nunca lo abandonó.Maríasalió de aquella casa sintiendo que el verdadero valor de esos diez años no estaba únicamente en el dinero recibido, sino en haber descubierto