durante algunas celebraciones familiares, mientras que ella permanecía junto a su padrastro prácticamente todos los días. Era quien lo visitaba con frecuencia, quien lo acompañaba cuando necesitaba ayuda y quien estuvo presente cuando comenzaron los problemas de salud que
poco a poco fueron deteriorando su calidad de vida.
Con el paso de los años, muchas personas del vecindario pensaban que era su hija biológica. Nadie dudaba del cariño que existía entre ambos. Él hablaba de ella con orgullo y siempre destacaba lo feliz que se sentía de haber