sin intentar reemplazar a su padre biológico. Con paciencia, respeto y mucho afecto fue construyendo una relación que con el paso de los años se convirtió en un verdadero lazo familiar.
Él la llevaba a la escuela, asistía a sus actividades, la ayudaba con las tareas, celebraba cada cumpleaños y siempre encontraba tiempo para escucharla cuando tenía algún problema.
Mientras tanto, la relación con los hijos biológicos del hombre nunca llegó a ser especialmente cercana. Ellos vivían lejos y aparecían solo en reuniones importantes o