Estaré bien”. Apreté el volante con fuerza.
—Eso no es lo que pregunté. —Giró la cabeza y me observó durante
unos segundos—. Siempre has sido extrañamente observador. —Conozco a tu hijo desde hace diez años. Alguien tiene que darse cuenta de lo que se está perdiendo. —Soltó una risita. Entonces, algo se le cruzó por la mirada, y de inmediato desvió la vista para ocultarlo. Se me revolvió el estómago. —Karen. —Estoy bien. —Mientes fatal. —Alex. —No tienes que fingir conmigo.
Salto de página
Su expresión