silencio.
—Buenos días —dije—. Hace 4 años, alguien me dijo que estudiar conmigo sería tirar el dinero.
Mi mamá se llevó la mano a la boca. Mi papá se quedó inmóvil. No dije nombres. No hacía falta.
Hablé de trabajar de noche y estudiar de día. De comer barato para pagar libros. De perder cumpleaños, Navidades y domingos familiares. Hablé de las hijas fuertes a las que todos llaman independientes para no sentirse culpables de abandonarlas. Hablé de lo peligroso que es confundir resistencia con falta de necesidad.
—Durante mucho