semanas antes de desaparecer, Julián había tenido conflictos con un hombre llamado Aitor, un antiguo compañero de expediciones que lo había acusado públicamente de apropiarse de un proyecto fotográfico conjunto. La caída de su amistad fue abrupta y amarga.
La gendarmería reabrió una investigación paralela sobre Aitor. Resultó que había estado en los Pirineos justo durante los días de la desaparición… pero nunca lo había confesado.
Mientras tanto, los equipos encontraron una salida natural en la parte alta de la grieta, un estrecho corredor que daba a una zona boscosa