muy alejada del sendero principal. Allí, bajo capas de hojas, encontraron rastros de un campamento rudimentario, aparentemente utilizado hace años: restos de fogata, un cuchillo oxidado y varios envoltorios de comida.
Y entre los objetos, algo devastador: un zapato pequeño, identificado como de Clara, junto con restos de su ropa. No había huesos, lo que significaba que la niña pudo haber salido de ese punto con vida.
—Esto cambia todo —dijo Morel—. Aquí estuvieron, pero se movieron. Y no solos.
La investigación final reveló que Aitor había sido visto en