También abriste nuestra vida nueva.
Guardé aquel dibujo en un marco.
Porque comprendí que las cámaras ocultas pueden descubrir mentiras.
Pero el verdadero valor estuvo en creerle a una niña pequeña cuando todos los adultos intentaban convertirla en culpable.
Y desde aquel día me hice una promesa que jamás romperé:
Nadie volverá a tocar a mi hija, ni
su cabello, ni su dignidad, mientras yo siga respi