y miró a Lupita.
—Hay otro video, Su Señoría.
Valeria dio un paso hacia atrás.
—¡Eso es imposible! —exclamó—. ¡Esa niña está confundida!
—¡Silencio! —ordenó el juez—. Deje que la menor termine de hablar.
Sofía apretó contra su pecho el viejo teléfono con la funda de unicornio.
—Valeria me quitó el celular aquella noche. Pensó que había borrado todo, pero yo había enviado algunos videos a una cuenta que tenía escondida. Los encontré ayer.
El fiscal palideció.
—¿Qué muestran esos videos?
La niña bajó la mirada.
—Lo que pasó después