de que papá cayó al suelo.
El abogado defensor pidió inmediatamente que se reprodujera el archivo.
La pantalla volvió a encenderse.
Esta vez, la grabación mostraba un pasillo oscuro de la mansión. La cámara estaba escondida detrás de una pequeña caja de juguetes. Se escuchaban pasos apresurados.
Valeria apareció arrastrando una pequeña maleta negra.
Detrás de ella venía un hombre desconocido.
—¿Estás seguro de que nadie te vio? —preguntó Valeria.
—La sirvienta estaba en la cocina —respondió el hombre—. Pero tenemos un problema. El hombre todavía respiraba.
La sala del