¡SUELTEN A MI NANA! La hija del millonario irrumpió en pleno juicio y destapó el asqueroso secreto de su madrastra. kara

Y entonces ocurrió algo inesperado.

—¡Sofía! —gritó Lupita—. ¡Aléjate de ella!

Pero ya era demasiado tarde.

Valeria se inclinó hacia la niña y susurró:

—Si sigues hablando, vas a perder a alguien más.

Sofía se quedó paralizada.

Aquellas palabras confirmaron algo que el juez todavía no sabía.

Valeria no estaba arrepentida.

Todavía tenía un secreto.

Y ese secreto podía ser mucho peor que el asesinato de Arturo.

Horas después, los investigadores registraron la mansión.

Encontraron documentos escondidos, cuentas bancarias secretas y varias cajas de medicamentos.

Pero en el fondo de