y poderosos de México. Pero al ver a Sofía ahí parada, todo el dolor se le escapó en 1 suspiro. “Sofi…”, susurró llorando.
La niña giró hacia ella con los ojitos rojos y llenos de terror. Pero también tenía 1 valentía feroz que ninguna criatura debería tener a esa edad. Con las manos temblando, Sofía levantó 1 dedo y señaló directo a la primera fila.
“Fue ella”, dijo con voz firme y llena de coraje. “Fue Valeria, yo la vi.”
El silencio en la sala fue tan denso que asfixiaba.