vi lo que le hizo a papá”, le susurró la niña al oído, temblando de miedo.
Lupita dejó de respirar recordando la pesadilla en esa mansión del Pedregal. 1 casa enorme que solo era hogar cuando Lupita le preparaba su chocomilk. Valeria siempre trataba a la niña como estorbo cuando Arturo salía de viaje de negocios.
“Sofi necesita una madre de verdad, no a 1 gata de Ecatepec”, decía Valeria con desprecio.
Arturo estaba ciego de amor, hasta que 1 tarde regresó antes y encontró a su hija llorando a