sin maquillaje ni ropa de diseñador. Llevaba 1 bata de seda, una copa en la mano y el rostro endurecido por la rabia.
“Firma los malditos papeles de una vez”, se escuchó su voz fría y calculadora.
Arturo apareció sentado en su sillón de piel, sudando a mares y agarrándose el pecho. “No voy a firmar nada. Mañana mismo le llamo a mi abogado y te pido el divorcio definitivo.”
1 murmullo de impacto absoluto recorrió todas las bancas del tribunal al escuchar al millonario.
Valeria soltó 1 carcajada amarga. “¿