llave.
PARTE 2
“¿Movimientos por cuánto?”, pregunté.
“Alrededor de 380 millones de pesos, señora”, repitió Ricardo Salcedo. Su voz sonaba seria, pero controlada. “Intentaron transferir fondos desde cuentas protegidas y modificar beneficiarios de un fideicomiso familiar.”
La casa de Alejandro seguía frente a mí. Fernanda miraba desde la ventana, con su taza de café en la mano, segura de que yo estaba llorando de derrota.
No estaba llorando.
Estaba despertando.
“¿Mi hijo pudo entrar?”, pregunté.
“No completamente. Algunas cuentas sí quedaron bloqueadas por el poder notarial que usted le otorgó.