rápida y a casa. Te extraño. Cuídate en la guardia ❤️.”
Daniel miró el mensaje.
Después miró mi video.
Se apoyó contra mi coche.
Por primera vez desde que había llegado, pareció perder fuerza en las piernas.
—Papá.
No era una pregunta.
—Sí.
—Papá.
Volvió a decirlo como si pronunciar aquella palabra pudiera transformar la escena en otra cosa.
Le enseñé entonces los mensajes de Ricardo.
El primero:
“Teresa, ¿me seguiste esta noche?”
El segundo:
“No metas a Daniel en esto. Si descubre cuándo empezó realmente lo de Laura, al que