Ricardo decía que yo debía disfrutar.
Decía que él podía encargarse.
Decía que después de tantos años trabajando me merecía descansar.
Otra cosa que antes sonaba a amor y ahora adquiría un significado distinto.
Daniel encontró una fotografía.
Era de catorce meses atrás.
Una comida anual de la empresa.
En una mesa al fondo aparecía Ricardo.
A dos lugares de distancia, Laura.
—Aquí —dijo Daniel.
Ampliamos la imagen.
Laura no estaba mirando a la cámara.
Estaba mirando a Ricardo.
No demostraba nada.
Pero significaba que se conocían por lo menos