A los 56 años vi a mi esposo salir de un motel abrazando a mi nuera

Ricardo decía que yo debía disfrutar.

Decía que él podía encargarse.

Decía que después de tantos años trabajando me merecía descansar.

Otra cosa que antes sonaba a amor y ahora adquiría un significado distinto.

Daniel encontró una fotografía.

Era de catorce meses atrás.

Una comida anual de la empresa.

En una mesa al fondo aparecía Ricardo.

A dos lugares de distancia, Laura.

—Aquí —dijo Daniel.

Ampliamos la imagen.

Laura no estaba mirando a la cámara.

Estaba mirando a Ricardo.

No demostraba nada.

Pero significaba que se conocían por lo menos