A los 56 años vi a mi esposo salir de un motel abrazando a mi nuera

me llamó. No contesté porque estaba dormida. ¿Pasa algo?”

Luego:

“Daniel, ¿por qué no respondes?”

Y finalmente:

“Tu papá tampoco me contesta. Estoy preocupada.”

Lucía y yo levantamos la vista al mismo tiempo.

Daniel soltó una carcajada amarga.

—Sí. Tampoco fue muy inteligente.

—No respondas todavía —dijo Lucía.

Daniel apoyó los codos en la mesa.

—Quiero saber por qué se casó conmigo.

Esa pregunta nos acompañaría durante semanas.

La primera respuesta llegó antes del mediodía.

No de Laura.

Del auditor.

Había encontrado seis proveedores incorporados durante el último año que